NIÑO JOSELE: «Chick Corea decía que mi música le encantaba»

Morente, Chick Corea y Paco de Lucía se enamoraron de su guitarra y su visión periférica de la música y el flamenco. El jueves 21 de diciembre, Niño Josele ofrecerá un recital a guitarra sola en el Teatro Flamenco Madrid.

Empezaste a tocar con 6 años. ¿Cómo se siente Niño Josele sin guitarra?

No me puedo imaginar la vida sin mi instrumento. Pero bueno, una de las cosas que siempre me ha gustado, además de la guitarra, es la arqueología. Siempre me ha gustado descubrir cosas del pasado, la aventura. Desde pequeño siempre me ha llamado la atención.

En una entrevista tuya de 2005 comentabas que estabas descubriendo la música de Schönberg y el dodecafonismo. ¿Cuándo te empiezas a interesar por otras músicas ajenas al flamenco, y cómo llegas a algo tan alejado de tu entorno musical?

Todo eso se da cuando tú conoces tu raíz, tus inicios. En mi casa siempre escuchamos a La Niña de los Peines, [Tomás] Pavón, Chacón, Ramón Montoya, Sabicas…los grandes de esa época. Me he criado entre flamenco. También mi padre siempre ha sido una persona muy inquieta, le gustaba mucho escuchar otras músicas. Trabajaba en una compañía de baile, y cada vez que volvía, traía otras músicas de fuera a casa. A lo mejor, traía música de Bulgaria, y me decía “escucha esto, mira cómo tocan aquí el clarinete” o “mira como tocan el violín los rumanos”. Recuerdo que la primera música de fuera que me impresionó realmente fue la de Piazzolla, me parecía una maravilla.

También, cuando eres pequeño, tienes tu propio mundo interior y me gustaba estudiar y escuchar otras músicas por la noche. Y en la radio, en esa época, escuchaba y descubría mucha música de jazz, en un programa que se llamaba Jazz Entre Amigos. Ahí descubrí a Miles Davis, a John Coltrane, y a tantos músicos de jazz. También, de la mano de Fernando Trueba conocí a muchos músicos de jazz, y flamenco y jazz latino, como Jerry González o Bebo Valdés, con el que conocí la música tradicional cubana, que me pareció increíble y es una de las fuentes de las que siempre puedo beber. Con Paco de Lucía descubrí a Chick Corea, o guitarristas de jazz como Al Di Meola o John McLaughlin.

Aparte de Paco de Lucía, con Morente compartiste muchos años sobre el escenario. ¿Qué te llevaste de él?

Con Morente tuve una de las experiencias más bonitas de mi carrera. Era una persona muy especial, era increíble. Tenía una capacidad única para hablar con cualquier persona, aunque no fuera del flamenco. Después de un concierto, se acercaba a hablar con el barrendero, o con el alcalde del pueblo, o con un ministro, le daba igual. Era muy del pueblo. Y conocía los cantes como nadie, era el gran maestro y la Biblia que teníamos en ese momento. También era una persona muy revolucionaria, hacía los cantes de otra manera, les daba la vuelta. Gracias al conocimiento que tenía de los cantes, podía jugar con ellos.

Aunque sean palabras mayores, muchas veces parece que, desde Camarón, Paco de Lucía y Morente nadie ha hecho nada nuevo. ¿Se menosprecia a los innovadores y renovadores actuales del flamenco?

Son otros tiempos. Ahora se toca de otra manera. Como los cantes de La Niña de los Peines o Tomás Pavón, mejores que esos no se van a sacar más. Lo que nosotros tenemos que hacer ahora es tratar de hacer las cosas con esos valores que ellos le daban, y con el corazón que siente cada artista. Lo que sí es muy importante es, que cuando cojas un instrumento o cantes, sepas lo que estás haciendo. Que tengas respeto al cante, y a los maestros que lo han hecho. O sea que no cantes por cantarlo. Eso es lo importante, el respeto.

En esa misma entrevista dices, “me estoy apartando del flamenco actual, para tratar de innovar y hacer algo diferente”. ¿Consideras que has logrado tu objetivo?

Esto es un crecimiento continuo. Estoy en un momento donde creo que estoy aprendiendo constantemente. Uno tiene el conocimiento porque ya tiene una edad, está más maduro. Tengo muchos conocimientos que me ha dejado mucha gente. Ahora lo tengo que descubrir y poner en marcha poco a poco. En el flamenco nunca puedes estar convencido de saber algo, porque gracias a Dios siempre me he acercado a grandes maestros, que siempre han sentido eso, que estaban aprendiendo constantemente.

De hecho, tu último disco, Galaxias (2022), parece recoger todo tu universo y toda esa madurez y experiencia. ¿Lo percibes así? ¿Cómo nace Galaxias?

El disco tiene mucha experiencia y recoge todas mis vivencias. Nace después de estar con Paco [de Lucía] casi una década por todo el mundo. No grababa nada como solista desde 2012. Había hecho cosas esporádicas como un encargo de Fernando Trueba, el disco de música brasileña con Estrella Morente; o un disco de jazz, tocando piezas de Mancini y otros grandes músicos de bandas sonoras de cine, o el disco con Chano Domínguez. El último disco mío era de 2012 [El Mar de mi Ventana], un disco muy flamenco que tenía colaboraciones con Paco de Lucía, Tomatito y Duquende. También en 2009 había conocido a Chick Corea, pero hasta 2017 no grabamos juntos. Y de todo ese recorrido nace Galaxias. Tenía todo ese cóctel musical en la cabeza que tenía que sacar.

Es un camino nuevo que estoy descubriendo y creo que es un camino que tengo que seguir explorando. Es un camino muy especial en el que he descubierto muchas cosas. Como las estructuras de los temas, que cada cosa tengo una coherencia, que a los músicos no hay que dejarlos siempre a su libre albedrío, que no opinen sobre tu música, sino guiarles, y darles el camino a seguir sobre tu música, para que puedan crear sobre lo que tú quieres. Tengo temas nuevos que están por salir, y siguen este camino más ordenado. Intentar que el flamenco, que tiene mucho nivel ya porque hay gente muy buena, ofrezca también la posibilidad de tocar con otros músicos del mundo, igual que un standard de jazz.

¿Cómo te hace sentir que una de las últimas grabaciones de Chick Corea fuera la del tema “Galaxias”?

Me sentí muy mal en realidad porque la muerte de Chick fue una pérdida muy muy muy fuerte para mí y para el mundo de la música. Lo bonito es que él ya quería grabar conmigo desde hace muchísimo tiempo, me lo llevaba diciendo desde el disco de El Mar de mi Ventana (2012). Y a mi me daba hasta miedo la responsabilidad de hacer un tema para Chick Corea. Pero él me decía que mi música le encantaba, que compusiera algo y que él lo tocaría encantado. Y la grabación fue muy especial con el maestro Chick. Él estaba constantemente colaborando y aportando cosas de su inspiración. De hecho, me sorprendió mucho, porque yo esperaba un piano normal para el tema, pero él lo veía como una cosa eléctrica, como de su Elektric Band. Y justo ese sonido va perfecto con la guitarra en el tema.

¿Qué puede esperar el público de tu próximo concierto en el Teatro Flamenco Madrid el jueves 21 de diciembre? ¿Es especial para ti tocar en Madrid como un lugar lleno de flamenco?

Es un concierto a guitarra solo, y eso es un reto muy grande para cualquier guitarrista. No puede haber un exceso de técnica y hacer que la gente se aburra. Hay que hacer algo divertido para que la gente entienda el flamenco también, y lo difícil para el guitarrista es centrarse en eso y, a la vez, dar el 100%. Me he preparado un concierto muy especial, siempre me ha dado mucho respeto tocar solo, pero mi gente me lo lleva diciendo mucho tiempo. Este va a ser el pre-estreno para el año que viene empezar a hacer conciertos solo. Y le he querido dar un toque diferente a lo que vengo tocando, sacar más la parte flamenca, utilizar más la farruca, la rondeña, la soleá; tocar y rescatar palos antiguos que ya no se tocan. Que la soleá huela a soleá, y la farruca que huela a farruca, pero trayéndolo un poco a la actualidad.

Además, te voy a contar una anécdota muy especial de este sitio, que era el Teatro Alfil. Diego El Cigala y yo dimos un concierto allí, él y yo solos, antes de grabar su primer disco, Entre Vareta y Canasta (2000). Ahí ya conocía al Gran Wyoming, y él tenía un sello, 18 Chulos, y después de ese concierto, se ofreció a grabarnos el disco ahí en la calle Montera, y nada más terminar el concierto grabamos Entre Vareta y Canasta y conocí ahí también a Fernando Trueba.

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