La cultura y la lapidación al moribundo

"Debemos ser más inteligentes; si la historia, nuestro actos, conforman nuestro pasado, la cultura conforma nuestro legado".

Empecemos por la última puntilla. El Ayuntamiento de Murcia ha tenido a bien criminalizar la cultura. Duro, pero cierto. Su última campaña apunta directamente a los eventos musicales como causante de los repuntes en los contagios. Aquí la ‘lindeza’:

Y aquí algunas de las reacciones más certeras por parte de algunos periodistas culturales nuestro país:

Tweet de Carlos P. de Ziriza (El País, Efe Eme, Mondo Sonoro, Beat Valencia, Cartelera Turia, el Hype y GQ España)
Tweet de Carlos H. Vázquez (GQ, ICON, Jot Down, Ethic y Efe Eme)
Tweet de Fernando Navarro (El País, La Ser, Free Rockin’)

Con esa necesidad de extremismo e impacto de las campañas publicitarias de nuestro tiempo, el cartel vilipendia a los festivales de música. Si, esos festivales que no se han podido celebrar o que se han visto obligados a cancelar in extremis. Supongo que el ‘excelentísimo’ Ayuntamiento de Murcia se ha sentido muy valiente lapidando a ese sector moribundo que es ahora la cultura. Y lo peor es que este cartel es solo la punta del iceberg.

Mientras tanto, el ministro de Cultura, un tal José Manuel Rodríguez Uribes (a estas alturas de la película cuesta recordar su nombre), ni comparece. Puede ser que hayan pasado tres meses desde su última comparecencia, donde tampoco ofreció muchos flotadores a una cultura que se hunde. Miras hacia fuera, lees los titulares de los principales diarios de otros países europeos, y en la mayor parte se anuncian rescates millonarios a su cultura. Supongo que, de ahora en adelante, nos tocará seguir comiéndonos, más aún, culturas ajenas, porque ni en las duras ni en las maduras valoramos la nuestra.

Hasta Google es consciente de la situación. Nos brinda esta imagen tan alegórica si escribimos “ministro de cultura” en su buscador:

Para ser honestos, la captura pertenece al link del Ministerio del gobierno anterior que también englobaba la materia de Educación, de ahí que la página esté caída. Pero esta imagen sintetiza perfectamente el sentir de la industria cultural. ¿Por qué no se informa sobre medidas a los afectados? ¿Por qué ni siquiera se sale a dar ningún tipo de explicación? La cultura está completamente desamparada por un gobierno que peca de apatía y omisión con este sector.

Se incrementan las incógnitas si uno conoce la partida presupuestaria del Ministerio de Cultura: 1.270 millones de euros (2019). Desde luego, no está muy claro dónde está yendo a parar tal millonada. Lo que si está claro es que no está siendo destinado a rescatar a la cultura. Y lo que también está claro es que, cuando en este país hubo que rescatar a ciertas entidades financieras, no se titubeó tanto.

Que la situación es extrema en todos los sectores es innegable. Las prioridades han sido la sanidad y la economía, pero no se puede tolerar tal negligencia a la cultura. Y cabe recordar una de esas memorables anécdotas históricas que se han salido a la palestra en estos tiempos convulsos:
Durante la II Guerra Mundial, le propusieron a Winston Churchill recortar el apoyo a la cultura. El primer ministro británico respondió: “¿Quitarle el presupuesto a la cultura? Entonces, ¿para qué luchamos?”.
Debemos ser más inteligentes; si la historia, nuestro actos, conforman nuestro pasado, la cultura conforma nuestro legado.

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