Songhai (I): el origen del proyecto que catapultó a Ketama y Toumani Diabaté

A finales de los 80, ni el grupo Ketama, ni el músico maliense Toumani Diabaté gozaban de reconocimiento. El proyecto Songhai impulsaría sus carreras de forma definitiva.

En el último medio siglo hemos visto como el flamenco, un género durante años impermeabilizado por su tradición y sus aficionados más puristas, se ha fusionado y mezclado con estilos muy diversos. Quizá el ejemplo más popular sea las innumerables ocasiones en las que se ha combinado con los timbres, las texturas, y la sonoridad del rock; como hicieron Camarón de la Isla en La Leyenda del Tiempo, Smash en su última etapa con la incorporación de Manuel Molina, o Triana, entre muchos otros. Songhai es uno de esos proyectos basados en la fusión. En su caso se retroalimenta con la música africana, concretamente con los sonidos de Mali y la kora de Toumani Diabaté.

Este binomio formado por Toumani Diabaté y el grupo de flamenco-fusión madrileño Ketama, tuvo como resultado la grabación de dos discos: Songhai en 1988 y Songhai 2 en 1994; además de varias idas y venidas en forma de gira. Ambos álbumes estuvieron producidos por Joe Boyd de Hannibal Records y Mario Pacheco de Nuevos Medios. Mario Pacheco se encargó de impulsar a todos los jóvenes talentos de nuestro país, provocando la aparición de una generación de artistas conocidos como los ‘nuevos flamencos’ en la década de 1990.

El flamenco comenzó a sufrir una transformación a finales de los años 70 y principios de los 80: una revolución estilística encabezada por Camarón con La Leyenda del Tiempo (1979), y secundada y propulsada por Veneno, Pata Negra, Smash y Lole y Manuel. Siguiendo la estela de estos precursores, se forma en Madrid el grupo Ketama, descendientes de tres fuertes linajes flamencos: los Habichuela, los Sordera y los Heredia. El grupo lo conforman en un principio Juan Carmona Habichuela, José Soto “Sorderita” y Ray Heredia. Crecieron escuchando todo tipo de música en Madrid, pero siempre tuvieron como referencia sus raíces flamencas. Ray Heredia abandonó Ketama para emprender una carrera en solitario que terminaría con su temprana muerte tras la publicación su único disco Quién No Corre, Vuela (1991). Esto conllevó la incorporación de Antonio y Josemi Carmona a Ketama, con la formación y el sonido que les ha caracterizado durante su carrera, incorporando géneros como el pop o la salsa a los palos del flamenco.

En cuanto a la otra mitad de Songhai, Toumani Diabaté, su contexto en África era muy diferente, y nada presagiaba que iba terminar formando este proyecto con Ketama. En Malí, la música tradicional vivía horas bajas. Las orquestas de corte afrocaribeño, el rock y la música ligera occidental tomaban las radios. La rica tradición musical del país no conectaba con los nuevos sonidos, encasillándose en ritos sociales ya sean de corte rural o urbano. En este contexto una nueva generación de músicos jóvenes comenzaba a reivindicar la riqueza de su pasado. Es a mediados de los ochenta cuando Youssour N’Dour, Salif Keita, Ali Farka Touré o Mory Kanté daban un paso adelante para reinterpretar sus raíces. Hijo de Sidiki Diabaté, Toumani Diabaté, era un poco más joven que el resto de músicos de su generación, pero su voluntad de dignificar la kora, el instrumento que durante 21 generaciones había tocado su familia, le dirigió a un proyecto revolucionario: grabar el primer disco de kora de la historia. En 1987 Toumani Diabaté editó Kaira (1987) con el sello británico Hannibal Records, logrando que medio mundo se quedase estupefacto con el sonido de este instrumento originario del corazón de África Occidental.

A finales de los 80 tanto Ketama como Toumani Diabaté comenzaron a girar por todo el mundo, sin obtener reconocimiento en sus propios países de origen. Nadie es profeta en su tierra. Pero un milagro se obró. Dos visionarios musicales, Joe Boyd, pólvora de la escena psicodélica inglesa de los 60 y capo de Hannibal Records y Mario Pachecho, fundador de Nuevos Medios, ese sello ejemplar que impulsó el nuevo flamenco de calidad en España y que contaba con Ketama, Pata Negra, Martirio o Pepe Habichuela dentro de su catálogo, proponen a dos de sus buques insignias tocar juntos en una fiesta para comprobar se enciende alguna chispa entre ellos. Ketama y Toumani Diabaté, así nació Songhai.

Entusiasmados, Boyd y Pacheco les ofrecieron grabar un disco juntos para ambas discográficas, los jóvenes artistas aceptaron. En 1988 el proyecto se trasladó a Madrid y un año después se editó Songhai, que cuenta con la colaboración del inglés Danny Thompson al contrabajo. El álbum se coló entre todas las listas de mejores discos del año en la prensa especializada. Los conciertos y las ventas funcionaron. El disco fue impulsado por el single “Vente pa Madrid”, una rumba pegajosa que pone al micrófono por primera vez a Antonio Carmona.

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